¡Nadie conoce mejor a tus hijos que tú!

La intención es que este artículo se lea en familia, enfocado hacia los padres del hogar, así como información de apoyo.

Gracias por leernos, agradecemos que sigas con nosotros y que quieras ser parte de D.A.R.E. y seguir concientizando a tus hijos después de clases. Los hijos son las personas más importantes para los padres, los criamos, les damos una educación y afecto, los vemos crecer. Tú como padre los conoces mejor que nadie, conoces su estado de ánimo, su gusto en la forma de vestir, cada aspecto de tus hijos.

¿Qué pasa cuando notamos un cambio en su actitud? No podemos estar con ellos 24/7, ellos también necesitan su independencia, pero un cambio repentino de actitud no es normal. ¿Qué está pasando? ¿Por qué actúan de esta forma ahora? Debemos estar atentos a las señales:

  • ¿Cambió de amistades recientemente? Como padres debemos saber quiénes son sus amigos más cercanos, debemos saber con quién frecuentan. “Antes se juntaba con ese vecino, y hoy se está juntando con muchachos de otra cuadra.”
  • No habla contigo. Antes se quedaba contigo y platicaba de su día, pero ahora se la pasa encerrado en su cuarto.
  • Dice que va a salir con algún amigo, y resulta que estaba en otro lado, o nos damos cuenta que mienten en otras cosas, si es algo que realicen de manera frecuente, es señal de que están haciendo algo malo.
  • Cambio de actitud. De la nada se portan cortantes o suelen responderte de mala manera de la nada.

¿Qué debo hacer?

Debemos estar atentos a cualquier cambio de actitud, y ante cualquier señal, lo ideal es actuar mediante la comunicación. Tratar la situación de manera abierta, tómate el tiempo y siéntate con tu hijo, pregunta de manera clara que está ocurriendo. Si era muy platicador, ¿Por qué ya no lo es ahora? Si jugaba al futbol, ahora ¿Por qué quiere dejarlo? Son focos de alerta a los que hay que estar atentos.

Muchas veces no sabemos cómo tratar a nuestros hijos en la etapa de adolescencia, podemos recurrir a gritos por la desesperación, dañando la relación entre padre – hijo. Lo que podemos hacer es tratar mejorar la comunicación que tenemos con nuestros hijos, estar al pendiente de ellos, hacerles saber que ahí estaremos para ellos y que no están solos. No hay que esperar a que pase algo de lo que nos podemos arrepentir, y más porque lo pudimos haber prevenido.

Conocemos a nuestros hijos, lo ideal es que tengan la confianza para contarnos que les sucede en su día a día, y ¿Cómo se logra esto? Hablando con ellos, preguntando como están, hay que darnos el tiempo para estar con ellos, estar al pendiente y atento a cualquier foco de alerta, cualquier cambio en su actitud.

¡Tú conoces a tu hijo mejor que nadie más!

La única manera de prevenir es aprender a ser conscientes.

Y con conciencia habrá cambio, apóyate en D.A.R.E.

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